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5 tips fundamentales para un manejo responsable de las redes sociales

Whatsapp, Facebook, Instagram, Youtube y Twitter son parte de nuestra vida. Ya no hay argumentos para discutirlo, y hasta los más reacios han entendido que las redes llegaron para quedarse, aunque no se sientan cómodos en el entorno 2.0.

Sin dudas, las marcas han encontrado en ellas un nuevo espacio de comunicación con sus clientes (actuales y potenciales). Un amplísimo número de usuarios posee cuentas o avatares en más de una red. Y cada una ha generado sitio para los más diversos intereses y perfiles.

Pero… (porque siempre hay un pero)

Lamentablemente, en este juego han entrado también personas no gratas, bromistas, estafadores, que aprovechan los impulsos y descuidos de los usuarios para hacer de las suyas. Esconder o disfrazar malas intenciones en la web, donde cunde un alto grado de anonimato, es muy sencillo. Por eso, aunque nos cansemos de escucharlo o leerlo, lo reiteramos: es necesario tomar las precauciones necesarias antes de hacer cualquier tipo de clic.

Hoy te presentamos estas 5 recomendaciones que podés poner en práctica ya mismo para disfrutar de tus redes de manera responsable y con mucha más tranquilidad.

1- Elegí contraseñas seguras. Los expertos recomiendan emplear más de 8 caracteres, mezclando letras en mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. Muchos usuarios se excusan en el “no me voy a poder acordar de esa contraseña tan complicada” para no hacerlo, y luego deben lamentarse. Además, todos los navegadores permiten guardar las contraseñas de manera automática y en caso de olvido los sitios seguros ofrecen recuperarlas en muy pocos pasos.

2- Configurá la privacidad de tu cuenta y de tus posteos. Sé cuidadoso al momento de elegir quién puede ver o interactuar con tus contenidos. Podés mantener un nivel de participación muy interesante sólo entre los usuarios que definas; no todo lo que publicás debe ser visto de manera pública. Ubicá la opción que más se ajuste a tus intereses y convertí tu red en tu propio universo virtual.

3- Cuidá tus datos personales. Antes de confirmar una compra o aceptar la descarga gratuita de un archivo, tomá un par de minutos para leer las políticas de seguridad del sitio en el que estás operando. Las webs realmente serias las comparten de manera accesible y garantizan el cuidado de los datos personales. Si tenés dudas, siempre es mejor no ofrecerlos.

4- Muchas personas comparten o repostean contenido de tipo sensible o solidario, sin verificar la veracidad de la fuente: causas sociales poco difundidas, personas extraviadas que son buscadas por sus familiares, niños con enfermedades terminales, denuncias de abusos a los animales, por nombrar algunas. Muchas veces estos contenidos no son verídicos, y apelan a viralizarse desde el golpe bajo. Detrás de estas acciones, suele haber personas recopilando (y comercializando) información personal muy valiosa de los usuarios de la red. Por eso, antes de compartir, siempre es mejor chequear. Si la causa es verdadera, en un par de clics Google nos lo podrá confirmar.

5- Ninguna red social cobra por mantener una cuenta. ¡Y probablemente nunca lo hará! Si así fuera, nos enteraríamos por el escándalo que se adueñaría de los medios de comunicación de todo el mundo y no a través de un post viral. Así que ¡cuidado! Basta de repostear o reenviar los clásicos “A partir de 01 del próximo mes Whatsapp dejará de ser gratuito”. También hay que poner freno a otro favorito: “Por cada like o comentario Facebook (o la red que sea) donará un centavo para que ‘Juanito’ pueda ser operado”. Ningún sitio serio opera de este modo.

Así que ¡atención! Que la vorágine de la instantaneidad o la tentación del slacktivismo no sean excusas para descuidarse en internet. Con un mínimo esfuerzo y dedicando muy pocos minutos, podemos disfrutar de manera responsable y con mucha seguridad de nuestras redes, en su máximo potencial.

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Responsabilidad Social: empresas solidarias, empresas sustentables

La Responsabilidad Social Empresaria es una estrategia de inserción en la comunidad, que contribuye a la creación de una mejor y más sólida imagen de la marca en los consumidores; a través de la implementación de acciones que mejoran el entorno y la calidad de vida de las personas.

Implica entender a la empresa como un organismo vivo, en permanente interacción con su entorno. En este sentido, los comunicadores Adriana Amado Suárez y  Carlos Castro Zuñeda, en Comunicaciones Públicas, explican que “las empresas y grupos económicos son percibidos como los productores de riqueza en una sociedad, razón por la que los ciudadanos les empiezan a demandar que cumplan con su papel de benefactores”.

Del mismo modo, para los colaboradores de una empresa, las políticas de RSE resultan motivadoras, especialmente cuando se los involucra en las acciones realizadas.

Según los mencionados autores, las actividades relacionadas con la RSE pueden tomar diversos caminos, como la defensa del medio ambiente; la promoción de la educación, el deporte y la cultura; y el apoyo de causas de interés social.

De cualquier manera, sea cual sea el formato elegido, es importante entender que “la utilización de un discurso socialmente ético en su comunicación obliga a la institución a vigilar más que nunca su comportamiento y el de sus colaboradores, dado que cualquier sospecha sobre éstos, volvería el mensaje inviable”.

Como contrapartida, y más allá de los beneficios directos sobre la imagen de la empresa, “proclamar activamente una causa de bien, invita a la participación, o al menos a la reflexión, a la sociedad que recibe el mensaje.”