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Perfil personal vs. Fanpage: ¿cuál elegir para tu negocio?

Hoy, comunicar un emprendimiento a través de las redes sociales ya no es opcional. Si queremos mostrar lo que producimos, compartir experiencias, competir y ganar clientes, contar con una buena buena vidriera digital es importantísimo. Y, en este sentido, Facebook sigue siendo una excelente plataforma para hacerlo.

En general, los emprendedores que están acostumbrados al manejo de las redes en su vida personal se adaptan sin mayores problemas al desarrollo de un sitio especialmente creado para su negocio. Lo que sucede, en muchos casos por desconocimiento, es que optan por abrir justamente, un perfil personal para una marca comercial.

Esto plantea un primer inconveniente: usar un perfil para la comunicación de un negocio infringe las políticas de uso de Facebook. El mayor riesgo es que la misma red dé de baja el perfil cuando detecte el movimiento comercial. De esta manera, se puede perder de repente todo el material que, con mucho esfuerzo, se haya logrado mostrar, así como las interacciones y los contactos con los clientes.

¿Cuál es la solución? Desarrollar una fanpage. Este formato ha sido creado especialmente para lograr una excelente interacción con públicos interesados en la marca y sus productos o servicios, y permite desarrollar contenidos de carácter institucional o comercial, con un alto nivel de profesionalismo. Para la delicada tarea de branding, este aspecto es fundamental.

¿Cuáles son las diferencias entre los perfiles y las páginas de empresa?

  • Una fanpage no cuenta con amigos, sino con fans o seguidores; y en ninguno de los casos hay límite de cantidad. De hecho, las marcas más reconocidas del mundo son seguidas por millones de personas.
  • La interfaz de la fanpage brinda un mayor nivel de personalización. Permite detallar información sobre la empresa de manera ordenada, a través de secciones específicas, similares a las que podemos encontrar en un sitio web: información, servicios, tienda de productos, historia, comunidad, eventos…
  • Las páginas empresariales permanecen siempre visibles y pueden indexar en buscadores. Es decir que si una persona busca la marca en Google, puede llegar a la fanpage de manera inmediata.

¡Pero eso no es todo! Estas son otras de las ventajas de tener una fanpage:

  • Acceso a las estadísticas. Las páginas desarrollan un seguimiento detalladísimo de los seguidores que interactúan con los contenidos. Luego de un tiempo, arrojan datos precisos que permiten mejorar la gestión del social media plan (SMP). Por ejemplo: tipos de contenidos preferidos, cantidad de interacciones, nivel de engagement, datos demográficos de los usuarios, días y horarios de mayor consulta.
  • Acceso a la plataforma publicitaria. Las páginas cuentan con la posibilidad de invertir en publicidad para incrementar el alcance de la comunicación. Con una inversión pequeña, es posible lograr una visibilidad muy alta del negocio. Las herramientas de gestión publicitaria son sencillas de utilizar, bastante intuitivas, y logran resultados optimizados según los objetivos de marketing que queramos alcanzar.
  • Contenidos programados. Facebook permite programar de manera anticipada la mayoría de los contenidos del SMP. Esto facilita enormemente la gestión cotidiana de la red.
  • Administración compartida. Puede asignarse permiso a múltiples usuarios para que trabajen de manera simultánea en el desarrollo de una misma fanpage. Incluso, se les puede otorgar roles diferentes, con mayor o menor control sobre la página y su contenido.

¿Un perfil personal puede “convertirse” en fanpage?

Otra buena noticia. La respuesta es ¡sí! La misma red ofrece esta posibilidad, que es muy recomendable de seguir para asegurar la seguridad de la cuenta. A través de los tutoriales publicados en la sección de ayuda, se puede realizar este cambio, en cualquier momento.

¿Tu negocio está en las redes? ¿Tenés un sitio para empresas? ¿Utilizaste las herramientas publicitarias para impulsarlo? ¡Consultanos! Podemos ayudarte 🙂

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9 tips para redactar posteos en redes sociales

Gestionar las redes de una empresa nos coloca en el desafío de entender este espacio como parte del negocio. Es fundamental comprender que existen diferencias sustanciales en las formas de comunicación que debemos poner en marcha, respecto de las que solemos utilizar en nuestras redes personales.

En las redes de nuestro negocio no charlamos necesariamente con amigos o familiares, sino con potenciales clientes. Y esto nos obliga a tener ciertos cuidados. Como te comentábamos en esta nota, el trabajo de branding es permanente, y cuidar la reputación de la marca en el entorno web depende en gran medida de que sepamos manejar hábilmente nuestro discurso.

¿Cómo podemos asegurarnos de hacer un buen trabajo? Te damos algunas recomendaciones:

1. Mantener el contacto personal con el interlocutor. Si bien nuestros mensajes en las redes se dirigen a un público masivo, la forma de recepción de esos mensajes es individual. Cada internauta nos lee de manera personal a través de su dispositivo. Por eso es recomendable tratarlo de “vos” (y no con la forma plural, “ustedes”).

2. Aunque el community manager sea una sola persona, las empresas son entidades colectivas, y por lo tanto los mensajes deben escribirse en primera persona del plural (“nosotros”). Aún cuando el emprendimiento sea unipersonal, se sugiere usar este tratamiento, que en este caso se denomina “plural de modestia”.

3. Respetar las reglas ortográficas y gramaticales del español es fundamental. Un mensaje correctamente expresado contribuye a dar esa imagen de seriedad y profesionalismo que sin dudas nos diferenciará. ¡No hay que olvidarse de los acentos!

4. Cuidar el uso de las mayúsculas. En internet, un texto escrito enteramente con ellas se interpreta como un grito, y se considera una falta de respeto. Si necesitamos destacar un texto, podemos emplear otros recursos, como los emojis o los hashtags.

5. Un detalle de cuidado: en español los signos de interrogación y exclamación tienen marca de apertura y no sólo de cierre. Si bien nos hemos acostumbrado a prescindir de las primeras (¡¿) su uso es importante para una correcta interpretación del texto escrito por parte del lector. Además, recordemos que no es necesario duplicar o triplicar el signo para dar más énfasis a lo dicho. Esta es una práctica común en el ámbito informal y no es recomendable trasladarla al campo profesional.

6. ¡Atención! En las redes, “ser formal” no debe confundirse con “ser aburrido”. El tono de la comunicación debe ser sobre todo ameno, cercano, cálido. No hay lugar para el descuido, pero tampoco para los formalismos exagerados.

7. El tiempo y el modo de recepción de los mensajes en las redes obligan a que nuestros textos sean breves, sintéticos, concretos y conclusivos. En Twitter esta restricción es más palpable, ya que sólo contamos con un número determinado de caracteres disponibles para usar. Pero en las otras redes debemos evitar la tentación de escribir de más, ya que todo aquello que quede por fuera de la vista previa del posteo (oculto detrás del “leer más”) posiblemente no llegue a nuestro fan. Por eso, las ideas principales deben expresarse en las primeras líneas y de manera lo suficientemente atractiva para motivar por lo menos a una parte de nuestros seguidores para que continúen la lectura.

8. El cuidado expresivo no debe solamente acotarse a los posteos. Debemos poner en práctica estas reglas también al momento de responder mensajes, tanto en el muro / perfil como por privado. En estas instancias nos dirigimos personalmente a un usuario interesado en establecer un contacto con nosotros y debemos ser extremadamente cuidadosos con esa relación.

9. ¡Todo lo dicho vale también para Whatsapp! En esta red, el contacto uno a uno nos tienta a descuidar la forma en la que escribimos, pero si lo hacemos desde una línea empresarial, debemos ser cautelosos. Releer antes de enviar es una estrategia sencillísima, pero muy efectiva para detectar fallas ortográficas y expresivas.

Es importante destacar que, además del cuidado en las formas de escribir los mensajes, todo community manager debe conocer y respetar las buenas prácticas generales a las que hacíamos referencia en esta nota. Tenerlas siempre presentes es fundamental para lograr resultados profesionales en la comunicación web.

Ahora sí, ¡a practicar! Nos leemos pronto.

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5 claves para desarrollar tu Community Managment

En esta nota, hablamos sobre dos roles vinculados con la gestión de redes sociales: el social media planner y el community manager. Allí te contamos que, si bien a primera vista puede parecer que se trata de tareas similares, analizadas en profundidad no lo son.

Por eso, así como le dedicamos una nota especial a la elaboración del social media plan, hoy nos toca compartir con vos algunos secretos para que puedas manejar tu(s) comunidad(es) en redes sociales… ¡sin desesperar en el intento!

Pero… ¿qué hace -exactamente- un community manager?

El community manager (o, entre nosotros, el CM), es el encargado de ejecutar en el día a día el plan de comunicación en redes sociales.

Puede que sea el encargado de realizar la publicación de los contenidos (o no), pero su principal tarea es la de mantener un contacto permanente y fluido con los seguidores y fans. Es quien escucha y responde sus consultas, los anima a participar de las consignas propuestas, les agradece las palabras de aliento y los contiene cuando se sienten enojados o frustrados.

El manejo de comunidades online requiere que conozcamos la dinámica de cada red social, que estemos atentos a tendencias y comportamientos y que sepamos expresarnos con excelente calidad.

¡Excelente! Y ahora… ¿Qué hago?

Compartimos con vos algunas claves para que puedas gestionar tus redes de manera profesional.

1 – Responder, siempre. Uno de los principales errores que cometen muchas empresas (¡incluso las más grandes!) es dedicar tiempo a la creación de contenidos pero no a la gestión de sus comunidades online. Por eso, si decidimos que nuestra marca necesita tener presencia en una o varias redes sociales, debemos estar dispuestos a responder consultas y reclamos en un tiempo razonable.

2 – Brindar información concreta, transparente y precisa. Tener presencia en las redes es una elección, y si lo hacemos es para que nuestra marca esté en contacto directo con nuestro público. De nada sirve realizar grandes esfuerzos para generar contenido de calidad si luego no vamos a estar dispuestos a interactuar con las personas interesadas en nuestro producto o servicio. Las evasivas (“precios sólo por inbox”) o el desinterés (“cuando quieras vení al local y vemos”) son casi tan desalentadoras como el silencio.

3 – Realizar una adecuada atención al cliente. Las redes sociales, por su visibilidad, son uno de los medios más elegidos por las personas para realizar reclamos. Algunas veces, de manera discreta y cordial, pero otras con bombos y platillos, con toda la intención de viralizar su queja. Y aquí volvemos al primer punto: ¡responder no es opcional! Aunque no siempre podamos brindar una resolución inmediata (porque, tal vez, esa respuesta dependa de otras personas) nuestros clientes deben sentir que los escuchamos y que estamos dispuestos a ayudarlos.

4 – Elegir el tono de comunicación adecuado. Nuestra marca, como nosotros mismos, tiene una personalidad definida, y esa personalidad debe reflejarse tanto en los posteos que realicemos como en la interacción con nuestros seguidores o fans. Por ejemplo, no “hablaremos” de la misma manera en la Fanpage de una entidad educativa que en el Instagram de un bar o en la cuenta de Twitter de un programa de noticias. Debemos alinear nuestro tono para que nuestro público se sienta “como en casa” cuando visita nuestras redes.

5- Generar comunidad. Aunque el desarrollo de los contenidos es responsabilidad del social media planner, una vez puestos online podemos hacer mucho para que nuestros seguidores o fans interactúen y participen. Una buena práctica es agradecer los comentarios positivos e incluso sumarnos a la conversación aportando nueva información o el “punto de vista” de la marca. El objetivo es que quienes participen sientan que estamos conversando con ellos, que los escuchamos y que nos interesa lo que dicen. Después de todo, ahí está la clave de lo social, ¿verdad?