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3 preguntas para definir una estrategia de comunicación

Al momento de iniciar el camino en el campo de las comunicaciones, los emprendedores suelen ser muy cautelosos. La realidad es que sus esfuerzos (a nivel personal, creativo, material y económico), preocupaciones y conocimientos están orientados al desarrollo de sus productos o servicios, y el campo amplísimo de las posibilidades de acción en lo comunicacional suele provocar ansiedad. Por un lado, aparecen las ganas de “hacer publicidad” para hacerse conocidos y potenciar las ventas. Por el otro, la incertidumbre ante una inversión económica que es intangible y no promete resultados en un plazo inmediato es inevitable.

Es verdad que las alternativas son tantas que pueden asustar… pero lo cierto también es que cada emprendedor puede generar un camino propio y una estrategia que seguramente acotará este infinito de posibilidades. Es un cliché, pero cierto: en comunicación, cantidad no es lo mismo calidad. La clave es seleccionar los medios, soportes y canales adecuados para comunicar, y hacerlo de manera ordenada, integrada y con sentido.

Pero… ¿por dónde empezar?

Para tomar las primeras decisiones, esta guía de preguntas puede resultar de utilidad:

1- ¿En qué etapa del negocio estoy? Las estrategias para un lanzamiento de marca son diferentes a las de mantenimiento. El esfuerzo necesario para impulsar el reconocimiento de nuestra empresa o productos cambia según éstos hayan sido recientemente ingresados al mercado o no, el grado de competencia, la coyuntura económica, la estacionalidad… Definir dónde estamos parados es muy importante antes de dar el primer paso.

2- ¿Cuál es el objetivo que quiero alcanzar? Una vez que sabemos dónde estamos, hay que definir dónde queremos llegar. No es lo mismo trabajar sobre la presencia y la recordación de la marca que para lograr una mayor cantidad de visitas en el local o la participación en una promoción. Para cada objetivo, hay un abanico de acciones posibles (y, sobre todo, adecuadas) para desarrollar.

3- ¿Cómo llego? Sabemos dónde estamos y dónde queremos ir. Ahora es el momento de activar el GPS, analizar los caminos posibles y de entre todos ellos elegir el más conveniente. En este punto, cada emprendedor debe tomar las decisiones que considere apropiadas para su negocio en particular. Algunos aspectos a ponderar son: cuál es el tiempo del que disponemos para actuar, en qué plazo queremos ver resultados, cuál es el target al que nos queremos dirigir, qué presupuesto podemos destinar, qué herramientas tenemos desarrolladas y cuáles no, cómo impactará el resultado de la acción en relación a la producción… ¡cuanto más profundo sea nuestro análisis, mejor podremos desarrollar nuestra estrategia!

Si estás pensando en recorrer este camino formidable y desafiante, te invitamos a que empieces a pensar y a soñar. ¡Contestar estas preguntas claramente y con convicción te va a ayudar a emprender la marcha! Y desde Voces nos encantaría acompañarte. 😉

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9 tips para redactar posteos en redes sociales

Gestionar las redes de una empresa nos coloca en el desafío de entender este espacio como parte del negocio. Es fundamental comprender que existen diferencias sustanciales en las formas de comunicación que debemos poner en marcha, respecto de las que solemos utilizar en nuestras redes personales.

En las redes de nuestro negocio no charlamos necesariamente con amigos o familiares, sino con potenciales clientes. Y esto nos obliga a tener ciertos cuidados. Como te comentábamos en esta nota, el trabajo de branding es permanente, y cuidar la reputación de la marca en el entorno web depende en gran medida de que sepamos manejar hábilmente nuestro discurso.

¿Cómo podemos asegurarnos de hacer un buen trabajo? Te damos algunas recomendaciones:

1. Mantener el contacto personal con el interlocutor. Si bien nuestros mensajes en las redes se dirigen a un público masivo, la forma de recepción de esos mensajes es individual. Cada internauta nos lee de manera personal a través de su dispositivo. Por eso es recomendable tratarlo de “vos” (y no con la forma plural, “ustedes”).

2. Aunque el community manager sea una sola persona, las empresas son entidades colectivas, y por lo tanto los mensajes deben escribirse en primera persona del plural (“nosotros”). Aún cuando el emprendimiento sea unipersonal, se sugiere usar este tratamiento, que en este caso se denomina “plural de modestia”.

3. Respetar las reglas ortográficas y gramaticales del español es fundamental. Un mensaje correctamente expresado contribuye a dar esa imagen de seriedad y profesionalismo que sin dudas nos diferenciará. ¡No hay que olvidarse de los acentos!

4. Cuidar el uso de las mayúsculas. En internet, un texto escrito enteramente con ellas se interpreta como un grito, y se considera una falta de respeto. Si necesitamos destacar un texto, podemos emplear otros recursos, como los emojis o los hashtags.

5. Un detalle de cuidado: en español los signos de interrogación y exclamación tienen marca de apertura y no sólo de cierre. Si bien nos hemos acostumbrado a prescindir de las primeras (¡¿) su uso es importante para una correcta interpretación del texto escrito por parte del lector. Además, recordemos que no es necesario duplicar o triplicar el signo para dar más énfasis a lo dicho. Esta es una práctica común en el ámbito informal y no es recomendable trasladarla al campo profesional.

6. ¡Atención! En las redes, “ser formal” no debe confundirse con “ser aburrido”. El tono de la comunicación debe ser sobre todo ameno, cercano, cálido. No hay lugar para el descuido, pero tampoco para los formalismos exagerados.

7. El tiempo y el modo de recepción de los mensajes en las redes obligan a que nuestros textos sean breves, sintéticos, concretos y conclusivos. En Twitter esta restricción es más palpable, ya que sólo contamos con un número determinado de caracteres disponibles para usar. Pero en las otras redes debemos evitar la tentación de escribir de más, ya que todo aquello que quede por fuera de la vista previa del posteo (oculto detrás del “leer más”) posiblemente no llegue a nuestro fan. Por eso, las ideas principales deben expresarse en las primeras líneas y de manera lo suficientemente atractiva para motivar por lo menos a una parte de nuestros seguidores para que continúen la lectura.

8. El cuidado expresivo no debe solamente acotarse a los posteos. Debemos poner en práctica estas reglas también al momento de responder mensajes, tanto en el muro / perfil como por privado. En estas instancias nos dirigimos personalmente a un usuario interesado en establecer un contacto con nosotros y debemos ser extremadamente cuidadosos con esa relación.

9. ¡Todo lo dicho vale también para Whatsapp! En esta red, el contacto uno a uno nos tienta a descuidar la forma en la que escribimos, pero si lo hacemos desde una línea empresarial, debemos ser cautelosos. Releer antes de enviar es una estrategia sencillísima, pero muy efectiva para detectar fallas ortográficas y expresivas.

Es importante destacar que, además del cuidado en las formas de escribir los mensajes, todo community manager debe conocer y respetar las buenas prácticas generales a las que hacíamos referencia en esta nota. Tenerlas siempre presentes es fundamental para lograr resultados profesionales en la comunicación web.

Ahora sí, ¡a practicar! Nos leemos pronto.

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3 herramientas de Google para organizar tu jornada

Dicen que el tiempo es dinero, y eso es especialmente cierto en el mundo emprendedor; un mundo en el que muchas cosas dependen de nosotros mismos y de cómo sepamos optimizar nuestros recursos.

Google, que comenzó siendo uno de tantos motores de búsqueda en Internet y hoy es líder en el mercado digital, ofrece un sinnúmero de productos, muchos de ellos pensados especialmente para empresas.

Para la nota de hoy, elegimos 3 herramientas que podés utilizar para gestionar eficazmente tus tareas cotidianas.

En todos los casos, vas a necesitar una cuenta de correo en Gmail. Esto te va a permitir manejar el contenido tanto desde tu computadora como desde tu celular. Para este último caso, te recomendamos descargar las aplicaciones. ¡No ocupan demasiado espacio y el acceso es mucho más simple!

Google Calendar

Es, como su nombre nos deja adivinar, un calendario en el que podemos agendar nuestros compromisos y actividades.

No solo podemos configurar la fecha y horario. También podemos agregar la ubicación del evento o una descripción detallada, invitar a otras personas y generar recordatorios. Si queremos cargar una tarea que se repite periódicamente, también tenemos esa alternativa.

Con una misma cuenta de Gmail podemos configurar diferentes calendarios. Por ejemplo, podemos tener uno para nuestro emprendimiento, otro para nuestras actividades personales, otro para las tareas de los chicos… ¡y así no nos olvidamos de nada!

Google Keep

Con esta herramienta, podemos crear y organizar notas, a la manera de los post-it que pegamos en el escritorio o en la agenda.

Como siempre, Google hace gala de su versatilidad y nos permite generar notas con texto, con imágenes o dibujos o con listas de tareas que podemos ir “tildando” a medida que realizamos.

Una vez creada la nota, podemos asignar colaboradores (esto es, compartirla con otras personas) y configurar recordatorios.

Google Photos

El mundo digital, y especialmente el de las redes sociales, es extremadamente visual. Por eso, es fundamental tener nuestras fotos y videos ordenados y al alcance de la mano.

Con esta herramienta, podemos gestionar fácilmente nuestro contenido audiovisual.

Para empezar, tenemos que cargar nuestras fotos y videos. Para no perder nada de vista, lo ideal es que lo hagamos en álbumes (por fecha, por tema, por producto o servicio). Luego, podemos dejar volar la imaginación y crear animaciones, collages o películas.

Todo el contenido puede ser descargado y compartido con otras personas. Esto último puede resultarnos de mucha utilidad si necesitamos enviar gran cantidad de imágenes, por ejemplo, a un cliente, agencia de diseño o imprenta.

Como decíamos al principio, Google tiene muchísimas herramientas, y estas 3 son solo algunas. ¡Ponelas en práctica y contanos cómo te fue!

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5 tips fundamentales para un manejo responsable de las redes sociales

Whatsapp, Facebook, Instagram, Youtube y Twitter son parte de nuestra vida. Ya no hay argumentos para discutirlo, y hasta los más reacios han entendido que las redes llegaron para quedarse, aunque no se sientan cómodos en el entorno 2.0.

Sin dudas, las marcas han encontrado en ellas un nuevo espacio de comunicación con sus clientes (actuales y potenciales). Un amplísimo número de usuarios posee cuentas o avatares en más de una red. Y cada una ha generado sitio para los más diversos intereses y perfiles.

Pero… (porque siempre hay un pero)

Lamentablemente, en este juego han entrado también personas no gratas, bromistas, estafadores, que aprovechan los impulsos y descuidos de los usuarios para hacer de las suyas. Esconder o disfrazar malas intenciones en la web, donde cunde un alto grado de anonimato, es muy sencillo. Por eso, aunque nos cansemos de escucharlo o leerlo, lo reiteramos: es necesario tomar las precauciones necesarias antes de hacer cualquier tipo de clic.

Hoy te presentamos estas 5 recomendaciones que podés poner en práctica ya mismo para disfrutar de tus redes de manera responsable y con mucha más tranquilidad.

1- Elegí contraseñas seguras. Los expertos recomiendan emplear más de 8 caracteres, mezclando letras en mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. Muchos usuarios se excusan en el “no me voy a poder acordar de esa contraseña tan complicada” para no hacerlo, y luego deben lamentarse. Además, todos los navegadores permiten guardar las contraseñas de manera automática y en caso de olvido los sitios seguros ofrecen recuperarlas en muy pocos pasos.

2- Configurá la privacidad de tu cuenta y de tus posteos. Sé cuidadoso al momento de elegir quién puede ver o interactuar con tus contenidos. Podés mantener un nivel de participación muy interesante sólo entre los usuarios que definas; no todo lo que publicás debe ser visto de manera pública. Ubicá la opción que más se ajuste a tus intereses y convertí tu red en tu propio universo virtual.

3- Cuidá tus datos personales. Antes de confirmar una compra o aceptar la descarga gratuita de un archivo, tomá un par de minutos para leer las políticas de seguridad del sitio en el que estás operando. Las webs realmente serias las comparten de manera accesible y garantizan el cuidado de los datos personales. Si tenés dudas, siempre es mejor no ofrecerlos.

4- Muchas personas comparten o repostean contenido de tipo sensible o solidario, sin verificar la veracidad de la fuente: causas sociales poco difundidas, personas extraviadas que son buscadas por sus familiares, niños con enfermedades terminales, denuncias de abusos a los animales, por nombrar algunas. Muchas veces estos contenidos no son verídicos, y apelan a viralizarse desde el golpe bajo. Detrás de estas acciones, suele haber personas recopilando (y comercializando) información personal muy valiosa de los usuarios de la red. Por eso, antes de compartir, siempre es mejor chequear. Si la causa es verdadera, en un par de clics Google nos lo podrá confirmar.

5- Ninguna red social cobra por mantener una cuenta. ¡Y probablemente nunca lo hará! Si así fuera, nos enteraríamos por el escándalo que se adueñaría de los medios de comunicación de todo el mundo y no a través de un post viral. Así que ¡cuidado! Basta de repostear o reenviar los clásicos “A partir de 01 del próximo mes Whatsapp dejará de ser gratuito”. También hay que poner freno a otro favorito: “Por cada like o comentario Facebook (o la red que sea) donará un centavo para que ‘Juanito’ pueda ser operado”. Ningún sitio serio opera de este modo.

Así que ¡atención! Que la vorágine de la instantaneidad o la tentación del slacktivismo no sean excusas para descuidarse en internet. Con un mínimo esfuerzo y dedicando muy pocos minutos, podemos disfrutar de manera responsable y con mucha seguridad de nuestras redes, en su máximo potencial.

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Cambios en Facebook: la conversación es la clave

El 2018 comenzó con grandes novedades para quienes trabajamos en redes sociales. En enero, Facebook anunció que implementaría cambios en el news feed (es decir, en la pestaña que nos muestra las publicaciones de nuestros amigos y las páginas que seguimos).

De acuerdo con su comunicado oficial, esta actualización hará que se prioricen dos tipos de contenidos: por un lado, aquellos posteos que generen conversaciones e interacciones entre los usuarios; y, por el otro, los posteos de familiares y amigos. De esta forma, dicen, esperan ayudar a las personas a acercarse y a construir mejores relaciones.

¿Cómo afecta esto al contenido que creamos para nuestra Fanpage?

Desde siempre, Facebook (como el resto de las redes sociales) aplica una serie de reglas para decidir qué mostrarles a sus usuarios. Estas reglas se conocen como algoritmo, y son las responsables de personalizar la sección de noticias de cada persona para adecuarla a sus gustos e intereses.

Por ejemplo, aunque tengamos cientos de amigos, en nuestro news feed vemos con más frecuencia las actualizaciones de aquellos con los cuales interactuamos regularmente, dándole un “me gusta” a sus posteos, comentándolos o compartiéndolos. Lo mismo ocurre con las páginas que seguimos.

Ahora, la red social de Zuckerberg redobla el desafío: más que nunca, será importante crear engagement. Es decir, publicar posteos que inviten a la conversación, que generen no sólo comentarios aislados sino interacción entre nuestros fans y sus amigos.

¿Cómo lo logramos?

Muchas veces, cuando trabajamos en nuestro social media plan, hacemos foco en aquello que deseamos comunicar: nuestros productos y servicios, nuestras ofertas, el valor agregado de nuestra marca. Y, por supuesto, eso está muy bien.

Pero, si queremos asegurarnos un lugar en la marea de información que reciben nuestros fans, tenemos que pensar también en crear otro tipo de posteos: videos en vivo, una consigna entretenida, un sorteo, una frase que inspire y emocione… La clave está en proponer un tema de conversación que invite a nuestros seguidores a participar, más allá del interés que puedan tener en ese momento por el producto o servicio que comercializamos. Así, iremos posicionándonos y lograremos estar presentes en los news feeds de más personas.

Pero realmente necesito contar lo que hago: ¿hay alguna otra alternativa?

Como dicen las abuelas, Facebook “no da puntada sin hilo”. Estas modificaciones sólo afectarán el contenido orgánico: aquél que se muestra naturalmente, sin que paguemos por ello.

Cuando necesitemos mostrar nuestros productos o servicios y queramos aumentar la visibilidad de nuestro mensaje, podremos continuar recurriendo a los anuncios.

¿La buena noticia? La plataforma publicitaria de Facebook ofrece alternativas muy interesantes, tanto para generar tráfico a un sitio web como para ganar fans o promocionar una publicación, un video o un evento. Los resultados se muestran en tiempo real y podemos ajustar la configuración de las campañas tantas veces como sea necesario.

Además, y esto es especialmente importante para el mundo emprendedor y los negocios locales, generalmente no se requieren grandes inversiones. Si segmentamos con cuidado nuestro público objetivo, podemos lograr excelentes resultados con poco dinero.

Es cierto: los cambios a veces asustan, pero también nos estimulan a buscar soluciones creativas y nuevas maneras de comunicarnos con nuestros potenciales clientes. ¡Aceptemos el desafío!

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5 claves para desarrollar tu Community Managment

En esta nota, hablamos sobre dos roles vinculados con la gestión de redes sociales: el social media planner y el community manager. Allí te contamos que, si bien a primera vista puede parecer que se trata de tareas similares, analizadas en profundidad no lo son.

Por eso, así como le dedicamos una nota especial a la elaboración del social media plan, hoy nos toca compartir con vos algunos secretos para que puedas manejar tu(s) comunidad(es) en redes sociales… ¡sin desesperar en el intento!

Pero… ¿qué hace -exactamente- un community manager?

El community manager (o, entre nosotros, el CM), es el encargado de ejecutar en el día a día el plan de comunicación en redes sociales.

Puede que sea el encargado de realizar la publicación de los contenidos (o no), pero su principal tarea es la de mantener un contacto permanente y fluido con los seguidores y fans. Es quien escucha y responde sus consultas, los anima a participar de las consignas propuestas, les agradece las palabras de aliento y los contiene cuando se sienten enojados o frustrados.

El manejo de comunidades online requiere que conozcamos la dinámica de cada red social, que estemos atentos a tendencias y comportamientos y que sepamos expresarnos con excelente calidad.

¡Excelente! Y ahora… ¿Qué hago?

Compartimos con vos algunas claves para que puedas gestionar tus redes de manera profesional.

1 – Responder, siempre. Uno de los principales errores que cometen muchas empresas (¡incluso las más grandes!) es dedicar tiempo a la creación de contenidos pero no a la gestión de sus comunidades online. Por eso, si decidimos que nuestra marca necesita tener presencia en una o varias redes sociales, debemos estar dispuestos a responder consultas y reclamos en un tiempo razonable.

2 – Brindar información concreta, transparente y precisa. Tener presencia en las redes es una elección, y si lo hacemos es para que nuestra marca esté en contacto directo con nuestro público. De nada sirve realizar grandes esfuerzos para generar contenido de calidad si luego no vamos a estar dispuestos a interactuar con las personas interesadas en nuestro producto o servicio. Las evasivas (“precios sólo por inbox”) o el desinterés (“cuando quieras vení al local y vemos”) son casi tan desalentadoras como el silencio.

3 – Realizar una adecuada atención al cliente. Las redes sociales, por su visibilidad, son uno de los medios más elegidos por las personas para realizar reclamos. Algunas veces, de manera discreta y cordial, pero otras con bombos y platillos, con toda la intención de viralizar su queja. Y aquí volvemos al primer punto: ¡responder no es opcional! Aunque no siempre podamos brindar una resolución inmediata (porque, tal vez, esa respuesta dependa de otras personas) nuestros clientes deben sentir que los escuchamos y que estamos dispuestos a ayudarlos.

4 – Elegir el tono de comunicación adecuado. Nuestra marca, como nosotros mismos, tiene una personalidad definida, y esa personalidad debe reflejarse tanto en los posteos que realicemos como en la interacción con nuestros seguidores o fans. Por ejemplo, no “hablaremos” de la misma manera en la Fanpage de una entidad educativa que en el Instagram de un bar o en la cuenta de Twitter de un programa de noticias. Debemos alinear nuestro tono para que nuestro público se sienta “como en casa” cuando visita nuestras redes.

5- Generar comunidad. Aunque el desarrollo de los contenidos es responsabilidad del social media planner, una vez puestos online podemos hacer mucho para que nuestros seguidores o fans interactúen y participen. Una buena práctica es agradecer los comentarios positivos e incluso sumarnos a la conversación aportando nueva información o el “punto de vista” de la marca. El objetivo es que quienes participen sientan que estamos conversando con ellos, que los escuchamos y que nos interesa lo que dicen. Después de todo, ahí está la clave de lo social, ¿verdad?

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5 consejos para elaborar el social media plan de tu emprendimiento

Como te comentábamos en esta nota, gestionar las redes sociales de la empresa es fundamental para mantener e incluso incrementar el status de la marca, y no solo en el espacio online. Internet es la vidriera al mundo, y como tal requiere de un cuidado especial.

Elaborar un social media plan es el primer paso de esta gestión e implica poner en juego estrategias muy bien pensadas. Hoy te damos cinco claves para que puedas hacerlo con éxito.

1. Definir claramente el público objetivo de tu empresa y elegir solo las redes sociales en las que está presente. No se recomienda participar en todas las redes simplemente por el hecho de que “haya que estar”, ya que el esfuerzo que implica manejarlas no es proporcional a los resultados. La clave es elegir de manera inteligente. Si el producto o servicio se orienta a un público de más de 40 años, veremos más resultados en Facebook . En cambio, Instagram es la red preferida por los más jóvenes.

2. Agendar las fechas y eventos especiales para la empresa y sus seguidores, y compartir contenidos especiales. Es una manera de estar presentes en momentos significativos y generar engagement con la marca, desde el reconocimiento y la cercanía. Por ejemplo: efemérides relacionadas al rubro, el aniversario de la empresa, los días profesionales, Navidad. Son ocasiones propicias para animarse a desarrollar acciones más intensivas, como promociones o sorteos.

3. El tono de los mensajes debe ser apropiado a la red y al público. Interactuar en la redes implica conectar con los seguidores de manera natural y espontánea, y para ello es necesario compartir el código de la comunicación. Por eso, un mismo mensaje seguramente deba ser formulado en otras palabras, para adaptarse al uso del lenguaje dominante en la red en la que se publicará.

4. El foco debe apuntarse a la comunidad. Mostrar que estamos atentos a sus gustos y necesidades, responder a sus inquietudes, sorprenderlos con mensajes inesperados. Para diferenciarse, la clave es entender a nuestro público; y para eso necesitamos escuchar, interpretar y estar listos para responder.

5. El peor plan es no tener plan. Es una máxima ineludible. La improvisación lleva inevitablemente al descontrol, y en internet eso se paga caro. Planificar los contenidos con 30 días de anticipación posibilita fijar objetivos, desarrollar los mensajes con tiempo, programar los posteos para ganar en productividad, elegir los contenidos apropiados, encargar el diseño de las placas, entre otras grandes ventajas. De esa manera, en el día a día podemos dedicarnos a interactuar y escuchar, y no corremos con la presión del “¡¿qué subo hoy?!”. Claro que manteniendo un margen de flexibilidad para salir al cruce cuando las circunstancias lo ameriten (por ejemplo, si sucede algo importante, imprevisto, que afecta al rubro, al producto o a la marca, hay que estar atentos para comunicarnos con nuestros seguidores al respecto).

Si bien armar un social media plan lleva tiempo y esfuerzo, los buenos resultados son evidentes en un plazo muy breve. ¡Vale la pena probarlo! Y si necesitás ayuda, estamos a tu disposición para asesorarte.

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Social media strategist y community manager

En el campo de la comunicación digital, han surgido nuevas profesiones. Trabajos que requieren una fuerte especialización, dada la variedad y complejidad de las herramientas disponibles para gestionar los contenidos y sitios web, que se desarrollan a máxima velocidad.

Entre estos nuevos puestos, suenan sobre todo los de social media strategist y community manager. Que para muchos son parecidos, pero en realidad, no lo son tanto. Si bien tienen un origen en común – ambos se desprenden de la necesidad de gestionar las redes sociales y las comunidades que interactúan en ellas, en beneficio de la marca o empresa – en realidad hoy ambas tareas cuentan con perfiles bien definidos.

El social media strategist es el encargado de desarrollar, dar forma y analizar la estrategia global de publicación y gestión de las redes sociales. Es quien define los perfiles y traduce los parámetros de identidad institucional, orienta la toma de decisiones, establece objetivos y analiza las estadísticas, con el fin de mejorar la performance de la marca en la red. Es una tarea que requiere habilidad de gestión y planificación, conocimientos generales de marketing y branding, y también específicos del negocio.

El community manager es el ejecutor operativo del plan de social media. Es la persona que está en contacto con los seguidores y fans, se comunica de manera directa con ellos, los escucha, responde y motiva a seguir participando. Su responsabilidad consiste en ser el portavoz diario de la marca, el defensor incondicional de su reputación, la cara amiga que da vida a la empresa. Esta tarea requiere conocimiento práctico sobre las dinámicas internas de cada red social, intuición para identificar tendencias y comportamientos, excelente expresión escrita, habilidad y predisposición para responder “en las buenas y en las malas”, rápido, a toda hora.

Ambos roles resultan necesarios al momento de profesionalizar la comunicación digital de una marca, y del gran trabajo en equipo surgen los mejores resultados. El plan de social media orienta en la diaria las acciones del CM. A la vez, sus reportes cotidianos al social media strategist proveen información valiosa que le permite ajustar las estrategias de comunicación para sacar el mayor provecho posible de las ventajas y minimizar las debilidades.

¿El problema? Sólo empresas muy grandes o agencias de comunicación muy destacadas cuentan con la posibilidad de hacer frente a la contratación de profesionales que desempeñen las tareas específicas de cada rol. Los emprendedores que gestionan sus propias redes las realizan de manera simultánea, por lo general intuitiva y sin sacarle el debido provecho. Claro, porque el foco de su negocio es otro.

De todas maneras, a no desesperar. La buena (¡excelente!) noticia es que no se necesita una inversión tan grande para obtener muy buenos resultados. Sí hay que tener en claro que en este ámbito también “la peor estrategia es no tener estrategia”. Aunque no dispongamos de grandes recursos económicos, es posible lograr una gestión ordenada, clara y acorde a la marca en las redes, al conocer e identificar, entonces, los dos componentes fundamentales de su desarrollo: planificación y ejecución. Vale la pena tomarse un momento para proyectar, fijar objetivos y analizar de manera integral los sitios; y luego actuar en consecuencia, con vistas a su cumplimiento, en la interacción diaria, atenta y cordial con los seguidores.

Desde Voces te invitamos a emprender el desafío. Y estamos cerca para brindarte nuestro mejor asesoramiento.

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Pros y contras del nombre propio como marca

Hace muchos años, una publicidad en Argentina afirmaba que “un buen nombre es lo más valioso que se puede tener”. En el mundo emprendedor, es común encontrarse con empresas, productos o servicios que llevan como marca el nombre propio del fundador o creador. ¿Es recomendable esta práctica? ¿Qué ventajas otorga? Y, en contrapartida, ¿cuáles son las desventajas?

Es una tentación irresistible: generamos un negocio nuevo, comenzamos a desarrollar una profesión independiente o dimos en la tecla con un servicio innovador para prestar; y, entre la incertidumbre, los apuros, los nuevos asesores y, por supuesto, el orgullo personal, al momento de elegir la marca que nos va a representar… simplemente usamos nuestro nombre. “Manuel Gómez, arquitecto”, “Macarena Jones, catering y eventos”, “Roberto Rodríguez, instalación de aires acondicionados”: podemos encontrar ejemplos en cada esquina y en cada rubro, pero mucho más en el ámbito de los servicios.

La principal ventaja de que el nombre propio del emprendedor sea a la vez su marca es que genera un reconocimiento instantáneo, especialmente entre amigos, allegados, conocidos, colegas (aunque, atención aquí, también entre  competidores). Así, es posible lograr, al menos en este ámbito más reducido, un posicionamiento rápido; fundamentalmente si el empresario cuenta con experiencia previa en el campo al que se dedica. Si además suma una gestión adecuada del negocio y un interés por trabajar de manera cuidada la identidad institucional y el branding, puede llegar a convertirse en referente indiscutido de su campo, en un plazo corto o mediano.

Pero esta práctica conlleva algunas dificultades:

  • Si el nombre o su pronunciación son complejos, puede generar una dificultad en la recordación.
  • En el caso opuesto, si el nombre es muy común o si existen homónimos, pueden presentarse confusiones en el público.
  • Los nombres largos son  difíciles de reproducir o aplicar en soportes pequeños. La visibilidad de la marca puede verse disminuida.
  • A medida que se avanza en el posicionamiento del negocio, desaparece la frontera entre la vida profesional y la personal. Pasa a ser “todo lo mismo”, cuando en realidad son ámbitos que deberían mantenerse (entiéndase: vivirse) por separado.
  • Así como las cualidades positivas del emprendedor se asocian enseguida al emprendimiento, también lo hacen las negativas. Entonces, si pasa “algo malo” en el ámbito personal, esto podría reflejarse en el negocio. Y viceversa.
  • Si el emprendimiento crece, aparecen oportunidades para incorporar socios o colaboradores. Y en este caso, el nombre propio pasaría a ser el del equipo. Esto podría crear algunos equívocos, incluso a nivel interno: ¿de quién es el negocio? ¿qué rol ocupa cada uno? ¿quién es responsable de los éxitos… y de los errores?
  • ¿Y si después de un tiempo el emprendedor decidiera vender su negocio? ¿Debería ceder su nombre?

¿Cuál es nuestra sugerencia?

Para evitar consecuencias indeseadas en la imagen institucional, es recomendable pensar en una marca nueva, diferente, para el emprendimiento. Separar de manera clara la identidad del negocio de la propia.

Resulta profesional en términos de comunicación contar con un nombre y un símbolo que representen los mejores atributos del emprendedor, de manera que éstos pasen a ser propios del negocio, pero sin afectar la vida privada de su creador. Y esto puede lograrse con el asesoramiento profesional adecuado.